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Jesús Resucitado les da pruebas que est vivo

El relato de la tumba vaca del Evangelio según Juan difiere notablemente del texto marquiano ledo en la noche del Sbado de Gloria.

Mientras en Marcos van tres mujeres al sepulcro, en Juan es slo Mara Magdalena; mientras las tres se quedan calladas al final y atemorizadas, en el relato jonico se da anuncio a Pedro y al discpulo amado, quienes continúan la inspeccin del sepulcro vaco. Quizs, una posible lectura de este pasaje consista en mirar los tres personajes y lo que simbolizan en la trama del Evangelio:

• Mara Magdalena: su primera aparicin con nombre propio sucede al pie de la cruz, junto a la madre de Jesús y la hermana de la madre de Jesús. Identificarla con la mujer adúltera del captulo 8 o con la hermana de Marta y Lzaro es basarse en una opinin sin fundamentos literarios claros. Ahora bien, desde su presencia al pie de la cruz, junto a dos parientes de Jesús, no est de ms suponer que ella también era familiar del Señor. Pero quizs, ms importante que eso, sea que es mujer, simple mujer, sin derechos ni beneficios en una sociedad machista. Mujer que permanece en las situaciones difciles, acompañando el dolor y el sufrimiento. Mujer sin protagonismo en la historia que, desde su silencio, se hace primera voz de la resurreccin, primera misionera del mensaje pascual, de la Buena Noticia. Porque la escena fuerte de la Magdalena sucede en el sepulcro vaco, siendo la primera en encontrarse con el Resucitado. La percopa de la liturgia de este domingo, que finaliza en el versculo 9, no nos permite ver la continuacin, con el regreso de ambos discpulos a la casa y la aparicin de Jesús. Ha sido la permanencia de Mara su caracterstica ms destacada. Permaneci al pie de la cruz, en la tribulacin, y permaneci en el sepulcro, también en una tribulacin, pues crea que se haban robado el cadver. Por su doble permanencia, ve al Señor resucitado, se encuentra cara a cara con Él. En este sentido, el personaje de ella es el smbolo de los que esperan aAn en las dificultades, los que comparten con los crucificados las horas m s terribles, y alcanzan la visin del Reino pleno. Pero hay otro sentido también posible, y es el de Mara como persona insignificante que gua a la Iglesia a la pascua, a su acontecimiento central. Es ella quien va a buscar a Pedro y al discpulo amado, con una concepcin errnea, pero efectiva al final. Cree que se han robado el cadver, ni siquiera sospecha la resurreccin. Sin embargo, desde su ignorancia, desde su insignificancia, se vuelve significante, porque acude a los discpulos primero, y porque llora a su Señor con pena verdadera, lamentndose de otra injusticia ms. Tras la aparicin, recibir el encargo de transmitir palabras precisas a los varones, palabras confiadas por el mismo Resucitado: “Vete a mis hermanos y diles: Subo a mi Padre y vuestro Padre, a mi Dios y vuestro Dios.” Mara Magdalena, mujer no tenida en cuenta, mujer que no abandona, es mujer de la Buena Noticia, mujer importante para la pascua.

• Pedro: para muchos exegetas, la figura de Simn Pedro en el Evangelio según Juan es el smbolo de la autoridad, en contraposicin y complementariedad al discpulo amado, smbolo de la comunidad. Ambos discpulos aparecen juntos en cuatro pasajes importantes. En primer lugar, en la última cena, cuando Jes s anuncia que ser entregado por un ntimo. SimC3n Pedro hace una seña al discpulo amado para que éste pregunte a Jesús quién es el entregador, debido a que el discpulo amado estaba al lado de Jesús. Tras inclinarse sobre el pecho del Maestro, obtiene la respuesta. El segundo episodio es durante la convulsin posterior al arresto de Jesús. Simn Pedro y el otro discpulo siguen a la comitiva que se lleva al Maestro hasta la casa de Ans. All, Pedro no puede ingresar y espera en la puerta, mientras el otro discpulo, conocido de la casa, puede ingresar. Gracias a sus contactos, finalmente logra que Pedro también ingrese. El tercer episodio es el que estamos analizando en la lectura del da, y el cuarto est contenido en el captulo 21 del Evangelio, donde la aparicin del Resucitado sucede durante una pesca de los discpulos. Es el discpulo amado quien se da cuenta primero que el aparecido es el Señor, y al anunciarlo a Simn Pedro, éste se lanza al agua para ir a su encuentro. Sobre el final del captulo, Pedro preguntar a Jesús sobre el final que le depara al discpulo amado, pero el Maestro responde: “Si quiero que se quede hasta que yo venga, ¿qué te importa? Tú, sgueme.” A través de est os cuatro episodios, la imagen de Simn no parece ser la mejor. Est=C 3 sentado lejos de Jesús en la cena, no puede acompañarlo hasta la intimidad del juicio ante Ans, llega ms tarde al sepulcro tras el anuncio de la Magdalena, no sabemos si crey al ver las vendas y el sudario, no reconoce en un primer momento al Resucitado en la pesca milagrosa y es curioso respecto al paradero del discpulo amado. No encontramos aqu caractersticas muy ajenas al personaje de los Evangelios sinpticos, arrebatado, impulsivo, amigo cercano de Jesús, pero también lejano, sin demasiada comprensin de lo que est sucediendo. Lo interesante en Juan es su relacin con el discpulo amado (comunidad) y su rol (autoridad). En la corrida hacia el sepulcro que leemos hoy, hay una especie de competencia. Comienzan corriendo juntos, pero llega antes el otro discpulo porque es ms rpido. Sin embargo, no ingresa, esperando a Simn, que s ingresa y contempla todo, pero no sabemos cul es su reaccin, si crey o no, si se atemoriz, si supuso que se haban robado el cadver. El otro discpulo, al contrario, ingresa detrs de Pedro y cree al ver, comprendiendo las Escrituras. El contrapunto entrambos resalta sin necesidad de una explicacin detallada. Aqu la autoridad que significa Simn Pedro es removida, pues recibe el anuncio de una mujer, pierde la carrera, y no sabemos si cree.

• Discpulo amado: su=2 0significado es la representacin de la comunidad. Resalta, sobre todo la intimidad que mantiene con Jesús. Se sienta a su lado, se recuesta en su pecho, lo acompaña en el juicio ante Ans y est al pie de la cruz, donde el Maestro le confa a su madre. Vive un contrapunto constante con Simn Pedro, ganndole la corrida al sepulcro tras el anuncio de la Magdalena y abriéndole los ojos para que reconozca al Señor en la aparicin de la pesca milagrosa. Este contrapunto, si bien parece indicar una contraposicin extrema, funciona de manera complementaria, como guiando y ayudando a un Simn impulsivo y desorientado. Lo deja ingresar primero al sepulcro, y tras de él se introduce para terminar creyendo con la simple visin de la ausencia. En la misma lnea de la tumba vaca de Marcos, el discpulo amado funda su fe en una evidencia que es la falta del cadver. Pero profundizando un poco ms, la fe del discpulo aparece como una comprensin de lo acontecido, una re-lectura de las Escrituras a la luz del hecho pascual. Hasta ese momento no haban comprendido la Palabra de Dios, pero ahora es clara, porque se entiende a través de la tumba sin cuerpo.

Pedro/autoridad, sin=2 0discpulo amado/comunidad no es aceptable. La comunidad, cercana a Jesús, sentada a su lado, recostada sobre su pecho, es la va de comunicacin a la autoridad. Pedro debe preguntar al discpulo amado para que éste pregunte al Maestro. Pedro necesita del discpulo amado para ingresar a compartir los momentos claves, como el juicio ante Ans. Pedro llega después del discpulo amado al hecho pascual, pero es invitado a pasar primero, como pastor, como gua. Sin embargo, la autoridad no logra creer antes que la comunidad lo haga en las vendas y el sudario abandonados. Pedro no reconoce al Resucitado sino hasta que el discpulo amado se lo revela. En resumen, la autoridad, según el cuarto Evangelio, no puede ejercerse por fuera de la comunidad o por sobre la comunidad, sino con ella y en ella. El hecho pascual no es un suceso que dependa de la definicin dogmtica o del arbitrio de la autoridad; el hecho pascual es comunitario, y es la base de la fe de la Iglesia, ms all de los decretos o las resoluciones cannicas. La comunidad cree al ver el sepulcro vaco porque espera la pascua, la liberacin, la desatadura de la muerte. Pedro/autoridad no hace otra cosa que seguir a la comunidad, quien le cede la prioridad de entrada como signo de respeto a su pastoreo, pero no para que avale la fe del discpulo amado, sino para que la comparta. El discpulo amado cree al ver, y no necesita que Simn Pedro lo corrobore, s ino que participe de esa fe.

En la misin, muchas veces juega en contra el peso de la autoridad que busca anteponerse al evento personal/comunitario. ¿Cuntas veces anunciamos una institucin antes que la pascua? ¿Cuntas veces fue ms importante en nuestro discurso lo que se debe hacer antes que lo que se invita a vivir? Si las personas no tienen la oportunidad de mirar las vendas y el sudario para creer porque hemos ido con la imposicin de un dogma, entonces no estamos evangelizando al estilo cristiano, sino corporativo; no buscamos discpulos del Resucitado, sino adherentes a una religin-empresa. El anuncio de la pascua debiese ser el anuncio ms gozoso que podemos realizar, el anuncio de una liberacin que afecta la vida concreta, que abre el entendimiento, el anuncio que no tiene otra corroboracin que la experiencia misma personal y eclesial. No podemos ser cristianos porque otros dicen que lo seamos. Somos cristianos en la medida en que hallamos las vendas y el sudario sin cadver y creemos que es posible, que no todo est perdido, que hay algo ms, que hay vida en abundancia de parte de Dios, que la muerte no tiene la última palabra.

Probablemente, para los misioneros, Mara Magdalena pueda significar esas culturas, esos pueblos y esas gentes=2 0distintas, insignificantes, ignorantes de Dios según nuestros criterios. La Magd alena es lo que despreciamos por creer que no pueden darnos nada, que nosotros somos los misioneros que lo damos todo. Sin embargo, en su pequeñez, en su estado de mujer discriminada, la Magdalena permanece y, en su permanencia, es la primera depositaria de la Buena Noticia. Corre a la autoridad y a la Iglesia/comunidad a comunicarles la pascua, o sea, a misionarlos, a evangelizarlos. Al contrario de lo esperado, a la inversa de los esquemas y paradigmas de la misionologa, son los despreciables de la sociedad los que llevan a la Iglesia al Cristo. ¿Cmo pensar una misin sin el testimonio de sus cruces y sus pascuas? ¿Sin el testimonio de sus llantos desconsolados por la injusticia? ¿Sin los crucificados por un sistema que no los tiene en cuenta? As como Pedro/autoridad necesita del discpulo amado/comunidad para su misin, la Iglesia/comunidad necesita de las Magdalenas/despreciados/discriminados para la suya.

PADRE ROBERTO MENA ST